#el_MUNdo
por Adán Sacha La pantalla del celular rajado le iluminaba la cara como un velorio de neón. El gordo Núñez estaba sentado arriba de un cajón de cerveza frente al local clausurado de una financiera paraguaya, fumando una mezcla de tabaco húmedo y pastillas trituradas. La avenida hervía de colectivos eléctricos pirateados, vendedores de chip falsos y drones municipales colgando propaganda política como moscas mecánicas. En la radio comunitaria sonaba una cumbia desacelerada, deformada por la estática: —...el alma está en ruinas... su maldito laberinto... Pero la voz se cortaba cada treinta segundos por anuncios del Ministerio de Integración Digital Hispana. Núñez miraba el horizonte a través del teléfono como si la ciudad estuviera adentro de la pantalla y no afuera. Así funcionaban las nuevas aplicaciones de inmersión urbana, te deformaban el paisaje según tu perfil psicológico. Si estabas deprimido, la ciudad aparecía lluviosa aunque hicieran cuarenta grados. Si estabas para...