LA DIVINA PROPORCIÓN EN LA MÚSICA, EL ARTE Y LA FILOSOFÍA
por Diógenes Tacuara Una Espiral En Tu Playlist Hay una extraña coincidencia —o tal vez no tanto— entre lo que escuchamos en Spotify y lo que un monje italiano del siglo XIII escribió en un papel sobre conejos. Leonardo de Pisa, alias Fibonacci, lanzó al mundo su secuencia mágica sin imaginar que algún día la íbamos a encontrar en los solos de guitarra, en los beats electrónicos y hasta en la forma en que apretamos el botón de “shuffle”. La sucesión, esa que empieza con 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13… y sigue hasta el infinito, parece una partitura secreta que se esconde en todo lo que vibra, desde las catedrales góticas hasta los jingles publicitarios que no podés sacarte de la cabeza. La gracia de la secuencia es que no solo suma números: suma historias, símbolos, arquitectura invisible. Es como si el universo estuviera suscrito a una playlist cósmica donde cada track se arma respetando la proporción divina. Y lo mejor de todo es que, aunque no sepas nada de matemáticas, tu cuerpo lo sien...


