Arqueomodernismo o Modernismo para Gauchos y Charros
por Diógenes Tacuara El arqueomodernismo es básicamente la reconciliación entre nuestras raíces más arcaicas que huelen a tierra, tambor y misa de gallo y la modernidad tecnológica, esa que huele a silicio quemado y notificación instantánea. Es como si el abuelo gaucho y el hacker millennial se abrazaran en una peña virtual para cantar una zamba binaria. No es nostalgia del pasado ni una entrega ciega al progreso, sino un intento de reencantar el presente con la fuerza simbólica y estética de lo tradicional… pero sin tener que vivir sin Wi-Fi. Porque la tecnología, desde la escritura hasta el silicio, no es ajena al ser humano: es la prolongación natural del impulso de anotar pavadas, solo que ahora con emojis y filtros. En este sentido, el arqueomodernismo parte del modernismo hispanoamericano —ese movimiento en el que Darío, Lugones y Rodó se pusieron intensos buscando la Belleza universal—, pero lo trasciende incorporando la conciencia crítica contemporánea: el fin de la...



